¡Me he mudado! Redirigiendo...

Si no se te redirige automágicamente, por favor pulsa aquí.

13 marzo 2008

Life is (finally) good.



enlace al set

Ya he dado mi charla después de dos días trabajando en ella a hierro mientras todos los demás del congreso estaban tomando rones en la playa. Asi que bien me lo merezco...

Etiquetas: , ,

09 marzo 2008

como el tío de La Terminal...

Pos eso, que estoy como el tío de La Terminal. Estoy en el JFK, llevo aquí desde hace once horas o así, y todavía me quedan unas cuantas hasta que no pueda, por fin, besar el suelo jamaicano...

Os recapitulo mis aventuras hasta ahora:

La parte española más o menos bien, llegué a Madrid sin problemas, a las doce o así ya estaba en el aeropuerto y había facturado y todo. Recuerdo que mi plan de vuelo era Madrid-NY, 10 horas de transbordo en el JFK, La amable señorita del mostrador me dice que no puede facturarme hasta mi destino final (Montego Bay, Jamaica), sino que sólo hasta Miami y que allí tengo que re-facturar. Y que en Nueva York tengo que pasar aduanas, así que tengo que recoger y re-facturar también allí el equipaje. Vamos, un peluseo.

Total, que después de un vuelo largo y duro, en el que apenas pude pegar ojo, llego al JFK más o menos según lo previsto (un poco más tarde debido a la climatología). Llega el momento de pasar inmigración y ¡bien! empieza la diversión:

Una vez le doy mi pasaporte y mis formularios al amable agente de inmigración, me doy cuenta de que algo no va del todo bien cuando me pide que me quite las gafas para hacerme la foto. Total, que me lleva a una sala anexa al control de equipajes, donde le da mi pasaporte y demás a otro nota y me dice que tome asiento.

Al rato, hablo con el susodicho (que, dicho sea de paso, se portó bien conmigo) y me dice que mi problema es que tengo un nombre muy popular (!), y que por lo visto andan buscando a alguien que se llama como yo. Que no cree que tuviera problemas (luego me enteré de que, de hecho, mi cara y la del "buscado" no tenían nada que ver), pero que la orden de "liberación" se tiene que dar desde Washington, y que podrían tardar bastante tiempo.

Total, que veo que la gente sale y entra de la sala más o menos rápido (la media de tiempo de comprobación de esto del pasaporte sospechoso diría que estaba en 5-10 minutos, algún caso extremo media hora), pero pasan 10, 15, 20, 30 minutos y a mi nadie me dice ni mu. Más o menos a esa altura el agente me dice que si quiero coger las maletas. Había facturado dos bultos: un maletón y un tubo de plástico con el póster que llevamos al congreso dentro. La maleta aparece, pero, para redondear, el póster no. Me dicen que, como estaba facturado a Miami, que lo reclamase allí cuando llegara y que ellos me lo mandarían a mi hotel en Jamaica si acaso.

Sigue pasando el tiempo y cuando, hora y media después o así, la sala se queda totalmente vacía (salvo por mí) después de que hubieran pasado 20 o 30 personas para el chequeo de los pasaportes, empiezo a preocuparme seriamente.

En resumen, que más o menos me tuvieron dos horas. Dos horas perdidas (me hubiera puesto a trabajar en mi presentación, pero no podía usar el portátil). Al final nada, por supuesto, pero la verdad es que estaba preocupándome bastante. No por hoy en particular, sino más bien porque a la vuelta también tengo que pasar por el JFK y, como me retengan otra vez en el control, voy a perder el vuelo de Heathrow.

Total, que salgo a la terminal a las cuatro hora española, diez de la noche hora local. Me arrastro hacia aduanas y me encuentro con el mismo tipo que me mandó para la sala de "torturas". No sé si se sentiría culpable o algo, pero me deja pasar sin mirar el formulario de aduanas siquiera. Muy ufano me dirijo a la cinta para re-facturar equipajes, y allí me dicen que nanay de la china, que no pueden dejarme las maletas allí por la noche (mi siguiente vuelo salía a las 5.45 de la mañana), y que las facturase directamente en la terminal de salida por la mañana. Me pregunta la tipa "¿dónde te quedas esta noche?" Yo: "la verdad es que no había pensado quedarme en ningún sitio". Ella: "pues esta terminal la cierran por la noche, la única que se queda abierta las 24h es la 4". Genial, vamos.

Total, que apuro el tiempo que puedo en mi terminal y me voy para la 4 antes de que me echen. Por el camino, pregunto a todo el que se pone por delante por la hora a la que abre la terminal 8, de la que salía el vuelo de Miami. Nadie tiene ni puñetera idea. Uno me dice que sobre las tres y media o cuatro parece razonable, teniendo en cuenta que tengo un billete para las 5.45. Así que me voy a la T4 (jurjur) y se me pasa el tiempo entre dando cabezazos y trabajando en la presentación.

La última hora y media hasta las 4 de la mañana se me hace eterna, de modo que en cuanto dan las 4 me cojo el trenecito interno del aeropuerto para ir a la T8. Mi lógica es que a esa hora ya estará abierta la terminal y así podré, por lo menos, librarme de empujar la maleta cuanto antes. Llego a la T8 y, efectivamente, está abierta y mi vuelo tiene puerta de embarque asignada y está "on time". Guay del paraguay, porque encima tengo ya la tarjeta de embarque y sólo tengo que mandar el equipaje.

Por resumir un poco, entre vueltas y colas pasa una larga hora hasta que por fin me atiende alguien, y la conversación es, a grandes rasgos, la siguiente:

yo: "Hola, tengo un vuelo para Miami a las 5.45, ya tengo mi tarjeta de embarque pero tengo que re-facturar el equipaje y bla, bla, bla".
ella: "a ver... 5.45? es demasiado tarde, no puedes ir ahí, ese vuelo está ya cerrado"
yo (incrédulo): "ya cerrado? pero si son las cinco, quedan tres cuartos de hora, y ya tengo la tarjeta de embarque"
ella: "las cinco? qué va, son las seis de la mañana, esta madrugada ha sido la del cambio de hora... No has sido el único, de hecho yo he llegado tarde a trabajar..."

Por ponerlo en perspectiva: Llevaba siete horas haciendo tiempo en una terminal desierta (mas las dos horas de inmigración) porque teóricamente el resto del aeropuerto estaba cerrado, alimentándome a base de botellas de 33 cl a $2.50 y cosas similares, y acabo perdiendo un vuelo doméstico para el que ya tenía tarjeta de embarque y todo (y para el que, en teoría, había llegado 1 hora y 45 minutos antes a la terminal) por quince minutos.

Lo que dije en aquel momento no lo recuerdo exactamente, pero la expresión de desesperación (totalmente sincera, por cierto) debió ser de tal calibre, que la tipa me buscó un vuelo nuevo, que va directamente a Jamaica sin pasar por ningún otro lado, y que sale a las 12:25 de la mañana. Es decir, a las 17:25 hora española. Es decir, cuando lleve ya más de 19 horas en este bendito aeropuerto.

A la tía le tengo que hacer un monumento, por supuesto (y bien que le dije que me había salvado la vida), pero todavía queda otra cosa, queridos amiguitos: la maleta perdida.

Tras darle las gracias efusivamente, le digo a la amable señorita que tengo que ver qué pasa con la maleta. Como ve que es una situación un poco enrevesada (recuerdo que, en origen, está facturada hasta Miami, aunque tendría que haber pasado aduanas aquí en el JFK), me dice que baje a hablar con los de control de equipajes a ver qué me cuentan.

Conversación con los de control de equipajes:

yo: Hola, he perdido una maleta y bla, bla, bla.
ella: Si no te aparece la maleta, tienes que hacer la reclamación en el destino final. Normalmente la meten en el siguiente vuelo y a veces puede que llegue incluso a la vez que tú, aunque no haya aparecido aquí en Washington.
yo: Entonces tengo que hacer la reclamación en Jamaica, ¿no?
ella: Si es tu destino final sí.
yo: Es que la de facturación en España me dijo que no podía facturar la maleta hasta Jamaica y que tendría que refacturarla en Miami, así que la maleta está facturada hasta Miami.
ella: Hmmm, como te han cambiado el vuelo, seguramente lo habrán actualizado automáticamente y la maleta llegará hasta Jamaica directamente. Es posible que te la encuentres allí en la cinta, y si no tú reclámala allí.

Es decir, que si esta buena señora tiene razón, mi maleta perdida llegaría a Jamaica sin haber pasado aduanas, dándose cuenta ella solita del cambio de vuelo y sin que yo la haya tenido que refacturar en el camino. Tres cosas teóricamente imposibles. No fue una intervención muy tranquilizadora ni convincente.

Así que aquí estamos. Llevo bastante más de 12 h en el aeropuerto y lo que me queda, y en las últimas 48 horas he dormido apenas 2 o 3. Voy a llegar más tarde a Jamaica y seguramente lo haga sin el póster. Delicioso todo.

Resistir es vencer. Como he pagado para tener internet (sobre todo para poder avisar al que me tenía que recoger en Jamaica, aunque de paso ya veo cómo quedó ayer el Madrid :P), aprovecho y os cuento todo esto para que sepáis que sigo vivo y que todo me va tan desastrosamente como de costumbre.

Besos a todos!!

Etiquetas: , ,

18 septiembre 2007

Reboot

Es necesario un cambio. Una vuelta, un replanteamiento. Un regreso a aquello de escribir, de colgar cosas por el propósito, puramente egoísta, de que los demás las vean y las lean. Es necesario un viaje.

Es necesario ir en el 41 hasta Puerta Jerez, o, estirando un poquito la parada, llegar, también en autobús, desde Londres hasta Sydney. O armarse con música de carretera y hacerse las polvorientas y abandonadas calzadas de la Ruta Madre. Hay que ir a Grenoble durante una temporada, con escala en París si hace falta (y si no se va, mandar al menos un abrazo). Hay que ir allí donde la tele sea inteligente y una nueva ciudad te espere, sea en Sanlúcar o en Berlín.

Hay que ir. Pero yo ya he ido.

He estado. He estado rodeado por el agua, a un brazo de distancia. Perdido en la íntima intensidad verde de una isla, cruzándola de lado a lado en un abrir y cerrar de ojos. He visto un faro al borde del abismo y una playa sacada de una película de piratas ingleses. He bebido en una cueva y comido delante del mar. Y he visto el techo de bambú de una terminal de aeropuerto que me atrapó traicionera una noche más de la cuenta.



enlace al set
enlace al set completo, con muchas más fotos

He visto una ciudad con cuerpo de tablero de ajedrez y alma de marinero burlón y generoso. He visto una catedral del mar que no es una catedral, un parque que afortunadamente no llegó a ser un barrio y unos relojes que se torcían como los tubos de Diagonal Mar. La he visto derramar luz en camaleónicos torbellinos a los pies de una imposible gota de agua, y también la he visto asfixiada por la oscuridad, herida, consciente de su propia fragilidad: se puede matar una ballena tapando el pequeño agujero por el que respira.



enlace al set
enlace al set completo, con muchas más fotos

Y he empujado mis pies hasta una arena que habla de corrales y de antiguos aparejos de pesca, hasta un paseo que iba del moscatel hasta las palmeras. He visto arder el cielo por tres veces: dos por culpa del sol que se ocultaba, desangrándose en chorros, manando en borbotones hacia el mar; y una en plena noche, con ráfagas de luz que iban desde la confusa excusa del santuario hasta la niñez más secreta de cada uno de nosotros.



enlace al set
enlace al set completo, con muchas más fotos


Yo ya he ido. Y no una vez ni dos. Tres, tres veces he ido. Pero no es suficiente. Hay que ir, da igual donde; ir es la excusa y la energía; quien va no tiene que temer que la noche le alcance ni que el día le abrase. Quedarse demasiado corre el riesgo de confundirse con la muerte; ir es el privilegio de los vivos. Y yo quiero estar vivo.

¿Vienes?

Etiquetas: , , , , ,

04 mayo 2007

Cuaderno de Nueva York

Ya sé que no tengo ningún tipo de perdón por no escribir mails ni comentarios ni posts ni ná, pero la vida es dura y aquí las peleas son atroces con animales feroces (aunque de muchachas sonrientes que me saluden complacientes hasta poco, al menos desde el Domingo para acá ;)). En el escaso tiempo libre que he tenido estos días, me he puesto a seleccionar algunas fotos del viaje a NY que hice la semana pasada en compañía de Sara, lo que ciertamente me ha llevado algo más tiempo del previsto. Os las dejo para que os entretengáis mientras:



enlace al set

Para evitar muertes por aburrimiento entre mi fiel y bienamada audiencia, sólo están algunas de las fotos. Si queréis verlas todas (muchas de las "extra" son morralla, pero otras muchas no :P), podeis ir aquí: diapositivas - enlace al set Update: ya funcionan las diapositivas para este set.

Aún hay algunas del resto de la visita, seguramente las pondré pronto si veo que alguna es interesante. A ver si este fin de semana me pongo definitivamente al día.

¡Un abrazo a todos!

Etiquetas: ,

02 abril 2007

Cherry Blossom

Ayer estuve en Washington DC para curiosear un poco la floración de los cerezos. Hay millares de árboles, regalo originalmente de la ciudad de Tokio, en los alrededores del Tidal Basin, y por esta época los americanos tienen su Valle del Jerte particular. Este fin de semana la floración aún no está en su apogeo, y las flores aún no han adoptado su color rosado característico. Pero ya se puede apreciar la magnitud del espectáculo. El paseíto me llevó por todo el entorno del Tidal Basin, los memoriales de Jefferson y Roosevelt, y el Mall, con gente futbolera y un festival de vuelo de cometas.



enlace al set

Esas son sólo algunas de las fotos. Me faltan por montar los panoramas y además hay muchas que he dejado fuera por repetidas, porque han salido mal, o porque son parte de los mismos. Si realmente teneis moral de verlas todas, las podéis ver en flickr aquí.

Etiquetas: , ,

21 marzo 2007

Lakeforest Mall



enlace al set

Lakeforest es un enorme mall que no me queda muy lejos. Es el más "europeo" de todos los del entorno, ya que en vez del típico modelo americano de aparcamiento central + tiendas alrededor, este es un centro cubierto con millones de tiendas dentro.



Eso sí, es enorme. No sé si es el más grande que he visto (La Vaguada, Parque Guadaira o Metromar incluso, puede que tengan más extensión) (ver postdata), pero desde luego es el único con cuatro macrotiendas (macro = como un Corte Inglés de dos plantas), como Sears (fijaros en cómo son los techos del centro comercial)...



... y Macy's...



...además de muchas otras tiendas más pequeñas (aunque normalmente bastante grandes), de restauración en todos sus aspectos...







...videojuegos y similares (frikis míos, ¡fijaros en los precios!)...



...y todo tipo de cosas más.



Algunas curiosidades más en el set de Flickr.

Postdata aclaratoria: se nota que no voy mucho a centros comerciales. El parque es un poco más pequeño en extensión que La Vaguada pero sin contar las cuatro macrotiendas, así que gana por goleada. Metromar no lo he encontrado exactamente, en superficie dudo mucho que gane, aunque en superficie comercial puede que se acerque porque Lakeforest tiene dos plantas y creo que Metromar tenía cuatro o cinco (aún habría que contar las macrotiendas). A juzgar por el número de locales, tampoco Parque Guadaira (a pesar de que es probablemente el que más se le puede parecer en cuanto a lo cuidado y bien diseñado que está) le llega ni a la suela del zapato, ya que Lakeforest puede tener como 150 o 160 locales. Podéis verlo en su web:

http://www.shoplakeforest.com

Etiquetas: , ,

19 marzo 2007

Cuaderno invernal

Por una variedad de motivos, me he pagado una suscripción profesional a Flickr, así que habrá que empezar a amortizarla:



enlace al set

Todas las fotos son de ayer Sábado (para mi :)), y todas están tal cual salen de la cámara (I'm loving it... :)), menos el panorama, que me quedó muy oscuro (aparte, lógicamente, de ser cinco fotos distintas en origen :D). Podeis verlo en todo su esplendor aquí (la imagen original, con un tamaño que raya lo obsceno, está disponible).

Por cierto, las fotos nocturnas están hechas con el modo especial "noche estrellada" de la cámara, y salen tal cual sin ningún tipo de retoque. A ver quien me dice (es muy fácil) qué constelación es esta:

P1010389.JPG

PD: No, las estrellas no están movidas porque se moviese la cámara :P

Etiquetas: , ,

17 marzo 2007

Postdata a Weather Advisories



Ya estoy en casa.



Os he dicho que las alertas meteorológicas estadounidenses son muy personalizadas y muy coloristas, pero no os he dicho que exageren... fundamentalmente porque no es así.



Jay, colega de NIST, me ha llevado a casa. Cuando he salido ya no llovía: nevaba. Nevaba como si fuera una venganza personal contra los maestros heladeros. Los coches estaban cubiertos de hielo (rasca que te rasca estuvimos...), las aceras estaban ya cubiertas de medio centímetro de nieve, la visibilidad era pésima...



Gracias a Jay por partida doble: primero por traerme y segundo por acarrear la bici, que ayer dejé en NIST debido al mal tiempo, y evitarme estar todo el fin de semana severamente incomunicado.



Cada vez nieva con más fuerza, pero la nieve (cada vez descubro más cosas que supongo que todo el mundo menos yo ya sabía) es preferible a la lluvia: puedes estar bajo cero, pero como no te cala con sus goterones, no hace tanto frío.



Así que he dejado las cosas en la puerta de la casa (por dentro :P) y he salido a echar fotos con mi cámara del invernal espectáculo.



La calidad de las fotos es bastante mala: no estaba la cosa precisamente como para enfocar con tranquilidad, y había que cubrir la cámara (mi guante sale en alguna de ellas)... y además un traicionero copo me ha fastidiado casi todas (algún inconveniente tenía que tener el cacho lente que tiene la camarita).



Pero os las ofrezco para que veáis cómo está todo, recordandoos que hace tres horas no había ni un sólo copo en el suelo. Para que compartáis mi fastidio en términos prácticos, pero también, poniéndonos un poco más en el papel de novato absoluto en estas lides, mi asombro y mi fascinación por este espectáculo.

Etiquetas: ,

13 marzo 2007

Postcards from DC (bis)

Ayer YouTube no me dejó...



Esto es una escultura de Roy Lichstentein. Está en el Sculpture Garden de la National Gallery y raya tela :D El vídeo aún se está procesando, así que si no os sale esperad unos minutitos e intentadlo de nuevo.

Disculpad el horrible pulso, pero estaba probando la cámara ;)

Me voy a currar...

Etiquetas:

Postcards from DC

Algunas fotos de mi visita a DC del domingo. Picasa no me va bien, así que las he subido a Flickr. Es ya tarde, así que mañana (a lo mejor ;)) os cuento más:



enlace al set

Etiquetas:

03 marzo 2007

Dirección Oeste

Viajar hacia el oeste en un vuelo transoceánico es una experiencia curiosa. Uno se monta en el avión y experimenta algo parecido a la animación suspendida. El tiempo avanza, pero la luz apenas varía, en un aparente desafío a la lógica y a la biología. A más de tres kilómetros de altura y moviéndose a casi mil a la hora en contra de la rotación de la Tierra, el avión se desliza, muy arriba, sobre una manta de nubes que, cuando es lo suficientemente sólida, se asemeja a un paisaje polar. Mientras tanto, tienes ante tí una grandiosa puesta de sol que se mide por horas en vez de por minutos. Mi vuelo duró poco más de ocho horas y aterricé en un sitio con seis horas menos, así que simplificando podríamos decir que el reloj solar va cuatro veces más lentamente de lo que uno espera: esa es la base de la paradoja, por un lado tu cuerpo tirándote hacia el sueño y por otro la luz diciéndote que deberías estar completamente alerta.

Salí de Frankfurt a las cinco de la tarde hora europea. Como cinco o seis horas después me encontraba sobrevolando Canadá, ya que el viaje te lleva, además de sobre el Reino Unido y sobre una larga zona de océano, por el cielo de la costa este de Canadá. En aquel momento tuve la suerte de que, por primera vez en prácticamente todo el viaje, me libré de la densa capa de nubes que me había acompañado desde Alemania. Por debajo de mí, desde la confortable atalaya que era mi asiento de ventanilla (difícil de conseguir en un avión donde hay nueve asientos por fila), se extendía calmado el grandioso espectáculo del suelo de Nueva Escocia, un paisaje nevado salpicado por pequeños focos rojizos de luz incandescente.

Canadá es uno de los países con menor densidad de población del mundo: ni siquiera está entre los doscientos primeros. Estados Unidos es el número 172 en esa lista. Desde mi ventanilla era fácil comprender por qué. Extensiones de terreno que abarcaban hasta donde llegaba la vista aparecían parcheadas de bosque, piedra y nieve, como un ajedrez estirado de forma surrealista. De vez en cuando, un punto solitario recordaba que alguien vivía allí, como en una isla desierta en la que sólo queda el farero. En Europa estamos acostumbrados a las ciudades grandes, a las aglomeraciones, a no entender la vida sin muchos vecinos, a la geometría más o menos distorsionada de las calles que se entrecruzan y que, de noche, dibujan con sus farolas cuadrículas o telas de araña. América del Norte es diferente: las casas en serpenteantes hileras giran sobre sí mismas, como si tratasen de esconderse de las que les rodean, y son pequeñas gotas iluminadas dentro de un vasto océano salvaje. Era sencillo imaginarse allá abajo, con la nieve golpeando en los ventanales, asomándose a la puerta cubierto por un abrigo, con la silueta de un alce reflejándose en un lago casi helado, emborrachado por el poderoso espectáculo de la naturaleza y su hermosura.

Mientras veía cómo el suelo me contaba una historia (cada vez más al sur, cada vez un poco menos de nieve, ocasionalmente un par de calles grandes reconocibles con casas pegadas, pero siempre con villas y pequeños grupos de casitas como los únicos bastiones de presencia humana, y muy raramente, casi por accidente, algo lejanamente parecido a una ciudad) recordé que no era la primera vez que veía algo parecido. Hace ya bastante tiempo, saqué de algún sitio un montón de mapas del continente africano, hechos para moteros: supongo que hay gente a la que no le importa romperse la crisma tratando de emular a los pilotos del Dakar. Los nombres estaban en ruso, así que era divertido tratar de adivinar, descifrando los caracteres cirílicos, cuáles eran las ciudades grandes que aparecían muy ocasionalmente y que evocaban aventuras dignas de películas de los cincuenta. Pero no era eso lo que más me fascinaba: lo que me gustaba era tomar al azar alguna hoja, quizá de la zona del Sáhara, en la que todo estaba desierto salvo por unos pocos cuadraditos negros que representaban chozas, unidos entre sí por largas carreteras, y pensar en cómo sería aparecer, sudoroso y triunfante tras varias horas de camino, en uno de esos sitios al azar montado sobre una moto de arena.

Nosotros, que vivimos junto a más de un millón de personas en un hervidero de actividad, raras veces nos detenemos a pensar en que hay otra forma de vivir, a la africana si queréis: con comunidades donde se pueden contar las familias con los dedos de una mano y donde el grupo más próximo está a varios días por un camino lleno de baches y de curvas. Una forma de vivir en la que no se pisa sobre asfalto, sino sobre tierra, y donde la subsistencia depende de ser uno con lo que te rodea, de alcanzar una comunión casi espiritual con el entorno. Mientras sobrevolaba Canadá y el norte de Estados Unidos de camino a Washington, tuve la sensación de que esa misma filosofía resuena en la forma americana de entender el territorio. Sé que es difícil hablar de espiritualidad cuando una casa cuesta un ojo de la cara, cuando vivir en uno de estos pequeños oasis americanos que son los suburbs exige perder dos horas al día en ir y volver del trabajo y te hace un esclavo del coche hasta para ir a por pan, y cuando la mayoría de la gente lo hace no por convencimiento ni por la búsqueda de una razón ulterior, sino porque es lo que hace todo el mundo que tiene un cierto estatus. Pero aquí, en Gaithersburg, en este conglomerado de casas de más de un millón de dólares, en el que un policía del condado hace rondas por la noche y donde te pueden dejar los paquetes en la calle sin temor a que nadie te los robe, también hay espacio para la serenidad. Aunque en la puerta principal de la casa haya otras treinta a cual más pretenciosa, en una calle llena de coches caros y en la que siempre hay algún vecino danzando, uno puede irse al otro lado de la casa. Desde la ventana de la cocina se ve un bosque, con zorros, ciervos y pájaros. Desde mi ventana, la nieve que todavía queda salpica todo el terreno a los pies de los árboles calvos. Y la civilización se pierde como un sueño confuso. Asomado, apenas dos pasos fuera de la casa, uno puede sentir por un momento que está completamente a solas, como nuestros hermanos de la aldea africana o el canadiense de la casa frente al lago, como una gota diluyéndose en el río entusiasta de la vida.

Etiquetas: ,

01 marzo 2007

De vuelta...

Veinticuatro horas después de que me sonara el despertador esta mañana, ya estoy en mi hogar estadounidense enterito y coleando. Ya escribiré mas tranquilo mañana o pasado. ¡Un abrazo a tod@s!

Etiquetas: ,